
Los niños no duermen por las noches, yo lo sé bien, los escucho en cuanto el sol se oculta cantando en la plaza del pueblo…
Todos piensan que están durmiendo: sus padres, sus familiares. Los imaginan en sus camas, con esas caritas angelicales de "yo soy virgen y puro…"
Pero… yo los escucho y me producen tal pavor, que soy incapaz de descorrer el visillo de mi ventana, y mirar. No sé cuántos ni quienes son, por eso, después de mis noches en vela, los observo a la luz del día para tratar de descubrir huellas de maldad o de insomnio en sus rostros…
¡Parecen tan ingenuos bajo la luz del sol!
Pero yo sé que fingen: hay algo maligno en el fondo de sus ojos.
¡Si pudiera confiarle a alguien lo que oigo y percibo!
Pero… ¿a quién?, mi esposo dice que todo son imaginaciones mías; que él no escucha nada. ¡Qué va a escuchar!, si duerme lo mismo que los troncos de la leñera; no se percató del terremoto de 5,4 grados que hubo hace tres años, ni se despertó el día en que su hermana aporreó la puerta en plena noche huyendo de su esposo que la maltrataba…
Él no me sirve: yo sé bien que los niños no duermen por la noche. Escucho sus cantos lúgubres y se me ponen los pelos de punta, pero no puedo dejar de escuchar; aunque me tape los oídos me traspasan sus voces cristalinas y de apariencia frágil, cantando las miserias que los rodean.
A veces sus cantos se transforman en aullidos, otras en "mantras"ininteligibles, palabras encadenadas que parecen no tener sentido, sin embargo a mi se me clavan en la piel como si fueran dardos…
Los niños no duermen por las noches, y por su culpa, yo, tampoco. Me ha dicho el ginecólogo que la semana que viene, a más tardar, me tendrá que operar…
-Después de cuatro abortos seguidos, pienso que, lo mejor es que te sometas a una histerectomía total*; el próximo embarazo podría ser mortal para ti, -me aconsejó…-Lo pensaré, -contesté-, mi máxima aspiración es llegar a ser madre…
Todos piensan que están durmiendo: sus padres, sus familiares. Los imaginan en sus camas, con esas caritas angelicales de "yo soy virgen y puro…"
Pero… yo los escucho y me producen tal pavor, que soy incapaz de descorrer el visillo de mi ventana, y mirar. No sé cuántos ni quienes son, por eso, después de mis noches en vela, los observo a la luz del día para tratar de descubrir huellas de maldad o de insomnio en sus rostros…
¡Parecen tan ingenuos bajo la luz del sol!
Pero yo sé que fingen: hay algo maligno en el fondo de sus ojos.
¡Si pudiera confiarle a alguien lo que oigo y percibo!
Pero… ¿a quién?, mi esposo dice que todo son imaginaciones mías; que él no escucha nada. ¡Qué va a escuchar!, si duerme lo mismo que los troncos de la leñera; no se percató del terremoto de 5,4 grados que hubo hace tres años, ni se despertó el día en que su hermana aporreó la puerta en plena noche huyendo de su esposo que la maltrataba…
Él no me sirve: yo sé bien que los niños no duermen por la noche. Escucho sus cantos lúgubres y se me ponen los pelos de punta, pero no puedo dejar de escuchar; aunque me tape los oídos me traspasan sus voces cristalinas y de apariencia frágil, cantando las miserias que los rodean.
A veces sus cantos se transforman en aullidos, otras en "mantras"ininteligibles, palabras encadenadas que parecen no tener sentido, sin embargo a mi se me clavan en la piel como si fueran dardos…
Los niños no duermen por las noches, y por su culpa, yo, tampoco. Me ha dicho el ginecólogo que la semana que viene, a más tardar, me tendrá que operar…
-Después de cuatro abortos seguidos, pienso que, lo mejor es que te sometas a una histerectomía total*; el próximo embarazo podría ser mortal para ti, -me aconsejó…-Lo pensaré, -contesté-, mi máxima aspiración es llegar a ser madre…
Lola Bertrand, desde Gijón, España

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