
No se imaginan qué es sentir miedo, miedo auténtico, como cuando sientes pegados los pies y no puedes escapar. Escondida esperas que eso que te espanta, atrozmente, no pueda encontrarte. Continúa su asecho en donde estés: debajo de las sábanas o de la cama, detrás de la puerta, dentro del armario. Sientes las pisadas: tac, tac, tac de tacones, mientras el tic tac del reloj se confunde con tun, tun, del latido del corazón. Tiemblas y sudas frío.
Tus monstruos finalmente te atraparán...
Despiertas sobresaltada. Miras entorno y sigues ahí, en tu cama, completa, sin daño físico alguno. Respiras profundo y descargas la tensión. Mientras dentro de la alcoba se pasea de frente al espejo tu hija de dos años, calzando el par de Gucci que compraste el día de ayer, además maquillada con el lápiz de labios Elizabeth Arden y tus gafas oscuras RayBan, ¡te dan ganas de asesinarla!, pero... ¡qué bella, imitándo a su mamita!
Alix Rosales-Fazio, desde Catania, Italia
Tus monstruos finalmente te atraparán...
Despiertas sobresaltada. Miras entorno y sigues ahí, en tu cama, completa, sin daño físico alguno. Respiras profundo y descargas la tensión. Mientras dentro de la alcoba se pasea de frente al espejo tu hija de dos años, calzando el par de Gucci que compraste el día de ayer, además maquillada con el lápiz de labios Elizabeth Arden y tus gafas oscuras RayBan, ¡te dan ganas de asesinarla!, pero... ¡qué bella, imitándo a su mamita!
Alix Rosales-Fazio, desde Catania, Italia

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